¿Cómo será el tráfico de datos móviles en el 2020?

Las ventas de smartphones y tabletas superarán a las de PC por primera vez este año. Y eso es solo el comienzo. De aquí al 2020, el tráfico mensual de datos móviles podría multiplicarse por mil.

Las ventas de smartphones y tabletas superarán a las de PC por primera vez este año. Y eso es solo el comienzo. De aquí al 2020, el tráfico mensual de datos móviles podría multiplicarse por mil. Lo que para los consumidores es una revolución en el acceso a información y la forma de comunicarse, para las operadoras supone un gigantesco dolor de cabeza: cómo crear una red celular capaz de soportar tal avalancha de datos.

Por un lado, el ingreso por cliente decrece cada año, debido a la competencia por ofrecer tarifas planas cada vez más ventajosas o al tirón de aplicaciones de mensajería como Whatsapp, que reducen la factura. Por otro, el número de smartphones, tabletas y portátiles conectados por 3G se dispara. Y con ellos, el tráfico que soportan las redes y la necesidad de ofrecer mejor cobertura y servicio.

La operadora ha asegurado que, de momento, no ve problemas de capacidad, pero la situación podría girar en el futuro. "Sabemos qué ocurrirá en los próximos tres o cinco años, pero no lo que pasará dentro de 10", explica Enrique Blanco, jefe global de Tecnología de Telefónica. Mischa Dohler, investigador jefe en el Centro Tecnológico de Telecomunicaciones de Cataluña (CTTC), coincide. "Steve Jobs nos dejó un gran legado", dice levantando un iPhone, "pero también otro, resolver el problema de la capacidad en la red móvil".

Además de los smartphones y tabletas, al cuello de botella está contribuyendo el auge del vídeo en streaming. Netflix funciona en EE.UU. y otros servicios similares empiezan a aterrizar en cada país, como YouZee, Voddler o Cineclick en España. También contribuyen los cientos de aplicaciones que consultamos sobre la marcha: información, redes sociales, YouTube... y, en breve, la llamada Internet de las cosas, es decir, objetos conectados entre sí a través de Internet, de los que se calcula que habrá 500 millones en los dos próximos años y 50.000 millones dentro de 10.

"La única salida es reducir el coste para los operadores de gestionar su red celular", opina Milind Buddhikot, investigador de Alcatel-Lucent Bell Labs. ¿Cómo? Las propuestas son variadas: crear un nuevo sistema de antenas más barato y eficiente que permita mayores velocidades de navegación en el móvil, mejorar el consumo energético de las instalaciones, apostar fuertemente por el despliegue de 4G (LTE), o cambiar el modelo de licencias del espectro radioeléctrico. "Los gobiernos tardan años en poner a disposición, subastar y lanzar más espectro. No es un modelo viable. La solución pasa por compartirlo de forma dinámica entre los operadores", dice Buddhikot.

Más allá de parches y nuevas propuestas técnicas, el debate de fondo no ha variado: ¿deben las compañías de Internet desembolsar parte de la inversión para crear las redes celulares necesarias en 2020?. "La fiesta la seguimos pagando nosotros. Que los ingresos dejen de provenir solo de nuestros clientes y provengan más de Google, Facebook y compañía, es un camino que tenemos que andar, pero aún estamos lejos", explica Cayetano Carbajo, director de Tecnología de Telefónica.

El resto de operadoras en Europa y EE.UU. están en la misma disyuntiva. La decisión de crear Telefónica Digital y de invertir en start-ups y en nuevos sectores como telemedicina, comercio electrónico, seguridad informática o vídeo bajo demanda, es una de las medidas clave de la operadora para intentar asegurar su futuro.

"La analogía es sencilla: si alguien construye una carretera luego pone un peaje para rentabilizarla. En la red móvil tendría que ocurrir algo similar. Se debería establecer un sistema impositivo para que Google, Facebook o las compañías de juegos sociales paguen por el uso que hacen de la infraestructura", asegura Mischa Dohler. Sin embargo, el argumento de las compañías de Internet, ninguna presente en el evento, es igual de directo: sin sus contenidos las redes celulares no servirían de mucho. El pulso entre unas y otras continúa.

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