Adiós maestro Steve Jobs

El cofundador de Apple y Pixar, perdió la última de las batallas peleadas en este mundo, pero se ganó el derecho a ser llamado uno de los grandes pioneros de la revolución tecnológica.

No cabe duda que si el mundo preguntara en los últimos 20 años quién ha sido la persona más innovadora y revolucionaria del diario vivir, la respuesta sería al unísono Steve Jobs. El cofundador de Apple y Pixar, perdió la última de las batallas peleadas en este mundo, pero se ganó el derecho a ser llamado uno de los grandes pioneros de la revolución tecnológica.

A sus 56 años, y luego de batallar arduamente contra un cáncer de páncreas que fue reiterativo, el maestro dejó finalmente un legado como pocos. Le sobreviven su esposa y 4 hijos. La simplicidad fue la característica más destacada de su personalidad. Pese a ser uno de los CEO´s más influyentes del mundo, nunca dejó de presentarse frente a quien fuera de la misma manera: un par de jeans con una camisa de cuello de tortuga negra. Así develó siempre los dispositivos que marcaron y continúan marcando una era sin precedentes: todo comenzó con el ipod, le siguió el iphone, el ipad y quién sabe qué más habrá dejado en la línea de producción.

Justo un día después que su bebé mostrara al mundo los productos tecnológicos que darán la pauta en los meses venideros, Jobs le dice adiós al planeta con la satisfacción de poder decir: “misión cumplida”. Es casi seguro que en el mundo no hay persona a la que la genialidad del maestro no haya tocado de alguna manera, ya sea por los dispositivos vendidos y bien el lado menos conocido que eran las películas de Pixar, proyectadas en todo el mundo como Toy Story y Finding Nemo.

De joven, dice su biografía, fue un muchacho muy inquieto y su historia comenzó como la de muchos otros genios de Sillicon Valley: en un garaje de California. Fue en 1976 junto con su amigo del alma, Steve Wozniak, que ambos buscaban una alternativa a las PC´s creadas casi en exclusividad por IBM. Fue así como fundaron Apple, compañía que hoy en día vale igual o más que EXXON, compañía petrolera con más de un siglo en el mercado.

Los inicios

Jobs nació en 1955 en San Francisco California, hijo adoptado de padres de la clase media norteamericana, que sin duda buscaba el sueño americano, pero que lo encontró a base de esfuerzo y creatividad. El padre de Jobs era un estudiante Sirio musulmán. A los 21 años, como muchos otros genios del “Valle”, se salió de la universidad para formar su compañía. Tanto Jobs, como Bill Gates, Larry Ellison, Scott McNealy, John Chambers y las familias Hewlett y Packard, son considerados como los “cerebros” de la época de oro de Sillicon Valley. Inclusive, pocas personas conocen este dato, pero tanto Jobs como Wozniak trabajaron como empleados temporales en las oficinas centrales de Hewlett Packard en Palo Alto.
También dentro de su curriculum Steve Jobs puede presumir de haber trabajado para Atari, dinero con el cual logró sobrevivir un poco en su época de estudiante. Inclusive, en la misma época Jobs se dedicó a juntar botellas de Coca Cola, dinero con el cual logró sobrevivir un parte de su corta vida universitaria.

Pocos años más tarde, tuvo la oportunidad de viajar a la India a visitar a su amigo Daniel Kottke (quién posteriormente fue el primer empleado de Apple) y se transformó en budista, afeitándose la cabeza y vistiendo con la ropa característica de la religión.

Fundación de Apple

En 1976 Steve Jobs, Steve Wozniak y Ronald Wayne fundaron Apple Computer. El ensamble de cada máquina se hacía manual y el propósito de la compañía era hacer la computadora más sencilla. La PC era muy sofisticada y había que popularizarla. Fue así como nació la Apple II, una computadora grande, con una pantalla verde y un teclado al cual había que casi pegarle, para que las teclas respondieran. El logo: tal cual el de ahora, rellena por dentro con un arco iris de colores.

Con el tiempo en 1983 Jobs convenció a John Sculley, entonces Presidente de Pepsico, de que se uniera a su proyecto para cambiar el mundo. De alguna manera lo convenció y lo contrató. Fue entonces en 1984, con un anuncio comercial televisivo presentado en el Super Bowl del mismo año, cuando Apple salió al mundo. Aún hay muchas personas que recuerdan dicho comercial por su originalidad (gracias a la magia de youtube pueden verlo en http://www.youtube.com/watch?v=OYecfV3ubP8), y eso marcó lo que sería el futuro de Apple, pues fue el nacimiento de la Mac (Macintosh). Cabe destacar que Steve Jobs reconoció en su momento que la idea no fue original de él, pues se le ocurrió de una visita a los laboratorios de Xerox en Palo Alto, en donde vio un prototipo de computadora llamada Xerox Alto, que poseía una interface gráfica muy avanzada y lo más innovador: un ratón. Más adelante Jobs reconocería en una entrevista a la cadena PBS “Picasso tenía un dicho: los buenos pintores copian, pero los extraordinarios plagian”. El no tuvo ningún reparo en reconocer que “no he tenido vergüenza en robar ideas extraordinarias”.

No obstante el éxito, un año más tarde en 1985, John Sculley despidió a Steve Jobs de la compañía al retirarle de la división de Macintosh. Aquí inició el éxito y la posterior estrepitosa caída de Apple. Años más tarde, Jobs reconocería que “el ser despedido de Apple fue lo mejor que le pudo pasar. El peso de la fama fue reemplazado por la energía de empezar desde cero. Me permitió entrar en la etapa más creativa de mi vida” finalizó.

Apple sufrió mucho los siguientes diez años y estuvo al borde de la quiebra. Inclusive Bill Gates inyectó capital a la compañía para que no quebrara, inyectando 150 millones de dólares. Fue entonces cuando en 1996, la compañía adquirió NeXT, otra compañía fundada por Jobs y de inmediato lo incorporó al directorio. De acuerdo a los grandes analistas económicos, el regreso de Steve Jobs a Apple ha sido catalogado como uno de los retornos más impresionantes en las historias de éxito corporativas mundiales. El primer producto que captó la atención del mercado fue la iMac. Sí, aquella computadora que venía en múltiples colores, cuando tradicionalmente los equipos eran grises. Una simple pincelada de color, fue suficiente para comenzar el regreso corporativo más impresionante hasta la fecha.

Desde entonces, Jobs se dedicó a eliminar costos y a destruir proyectos que no eran rentables, por ejemplo: el Newton (el primer PAD que existió), el licenciamiento del sistema operativo a quiénes fabricaban hardware y algunos otros proyectos que nunca salieron a luz pública. El primer año como CEO, Jobs cobró US$1 por sus servicios.

En los años venideros, Steve Jobs convirtió a la compañía en lo que hoy conocemos: un líder en el mundo del entretenimiento y la tecnología. Inclusive llegó a cambiar el nombre de Apple Computer a Apple Inc., en el 2007.

Steve en Pixar

Al ser despedido de Apple, Jobs no perdió el tiempo. En 1986, compró la división de efectos gráficos a Lucasfilm (propiedad de George Lucas, creador de la serie de Star Wars) por US$10 millones. Después de varios años de no obtener ganancias, a Steve Jobs se le ocurrió ofrecer a Disney realizar películas animadas en alta resolución que sería financiada por ambas compañías. Esto fue en definitiva lo que lo lanzó al estrellato, produciendo la primera película de Toy Story. Un éxito total, pues costó US$30 millones producirla y a la fecha lleva más de 360 millones vendidos. En los años posteriores, esta relación generaría más de 5 películas con rotundos retornos de inversión.

El 24 de enero de 2006, el mismo día que lanzaron la primera Mac, Disney y Pixar anunciaban que la primera compraría a la segunda por US$7,400 millones de dólares. Steve Jobs se convirtió en el mayor accionista individual de la compañía, por encima de la propia Familia Disney y obtuvo un puesto en la Junta Directiva.

¿Y ahora que?

Mucho se ha escrito acerca de lo que será la vida de Apple sin Jobs. Desde que inició su batalla contra el cáncer de páncreas en 2004. Su estado de salud ha sido siempre tan secreto de estado, como los productos que Apple tiene programados lanzar.

No cabe duda que mucho del cerebro detrás de cada producto de Apple, era la mano mágica de Steve Jobs. Ya fuera para diseñarlo o bien para mercadearlo. Sin lugar a dudas, en los próximos años aún veremos varios productos que salieron de su cabeza. Lo que está por verse es si cada uno de ellos va a ser producido cuidando cada minúsculo detalle, que era lo que Jobs hacía como ninguno. La parte de imaginar un producto y concebirlo sin importar los impedimentos, es lo que caracterizaba la genialidad del maestro Jobs.

Pese a que Tim Cook, un veterano de Compaq Computer, ha venido llevando las riendas de la compañía en los últimos meses y las llevó durante la ausencia de Jobs en el 2004, la industria y Wall Street están un poco escépticos si podrá llenar los zapatos de Jobs. El factor WOW que Jobs ponía a sus productos está por verse. De entrada en el lanzamiento del iPhone 4S no se vió, pese a ser un equipo que promete mucho, pero al final de cuentas es el usuario quien decide. Históricamente cada vez que Steve Jobs ha dejado la compañía, por la razón que fuera, no ha sido positivo.
Jobs logró con Apple, algo que cualquier otra compañía envidiaría, y es hacer de los amantes de la manzana casi una religión. La devoción hacia los productos de la compañía no tienen comparación y por el simple hecho de que posea el logo, ya lo hace apetecible.

Esperamos que su legado y principalmente su futuro sean aún más increíbles por el bien de la industria, que hoy ha perdido a uno de sus mejores representantes. Ojalá no tengamos que esperar mucho tiempo para que el universo nos entregue otro genio capaz de revolucionar tecnológicamente a un planeta como lo hizo Jobs. Solo resta esperar que su vida culmine como siempre solía concluir sus presentaciones más importantes, dejando lo mejor para el final diciendo: “Hay una cosa más … (There´s one more thing …)”.

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