¿Internet esencialmente democrático?

Autor: Juan Carreón. Las redes sociales promueven asociaciones informales y autonomía social; sus efectos políticos democratizadores muchas veces se ha sobrevalorado.

Autor: Juan Carreón.

¿Es Internet intrínsecamente un recurso democrático? Es un debate que hacia finales de febrero de 2011 inició el semanario británico The Economist (1).

Para algunos participantes en dicho debate, si bien no es siempre cierta esa afirmación, actualmente dada la arquitectura presente de la red y la forma en que se emplea, la respuesta es positiva; para otros, Internet tiene tanto el potencial de ser un instrumento de opresión, como de liberación; que predomine un aspecto o el otro, depende del contexto político en el cual se emplea, más que de alguna “lógica” interna derivada de su arquitectura o cultura.

Por las mismas fechas, destacaron las tesis de dos connotados intelectuales que, desde diferentes perspectivas, analizan el papel de Internet y las redes sociales en las revoluciones árabes actuales: Manuel Castells y Moisés Naím.

El primero afirma, de forma matizada, que “las insurrecciones populares en el mundo árabe son tal vez la transformación más importantes que Internet ha inducido y facilitado” (2); para Naím, en cambio, ha sido mínimo el impacto de Internet en las revueltas de esos países, las que curiosamente han sido más intensas donde la penetración de Internet es más baja; por ejemplo, Libia o Yemen.

Para Naím, el papel de las Fuerzas Armadas ha sido más determinante en lo que sucedió en Túnez o Egipto que Facebook o Twitter (3). Castells acepta que, en casos como el egipcio, el ejército fue determinante pero sólo porque la revuelta fue popular, pacífica y legítima, sin tonos islamistas ni claro liderazgo político, creando una situación en la que únicamente una represión masiva y sangrienta podía contener el cambio; lo decisivo fue que los ciudadanos, empezando por algunos valientes, vencieron el miedo. Esta conquista se produjo en las múltiples redes de comunicación, en Internet y en la calle, en las que construyeron y sintieron su comunidad (4).

Los nuevos medios sociales fortalecen los vínculos sociales y los hacen más resistentes; de ahí su poder subversivo el cual proviene de hacer más igualitarias las relaciones con base en la información. En las redes sociales, cualquiera y todos son productores de contenido; esa función deja de ser exclusiva de los actores centrales susceptibles de ser controlados por el poder, por lo que en ambientes en los que la información no puede controlarse, los abusos de poder son más costosos y difíciles.

Punto de inflexión

Las redes sociales tienen efectos positivos en promover asociaciones informales y autonomía social, sin embargo, sus efectos políticos democratizadores muchas veces se ha sobrevalorado. Otras veces ha resultado que los análisis de ellas se han centrado demasiado en los efectos derivados del empleo de grandes plataformas como Facebook, YouTube y Twitter.

Sin embargo, otras plataformas menos conocidas como Pip.io, Foursquare, Tor, Bambuser, Cinch, Storify y Obopay, inclusive algunas empleadas sólo localmente como Mawada en Libia, han sido importantes en los movimientos actuales por una mayor democracia en Egipto, Túnez, Bahrain, Yemen y Libia (5).

De ahí que podría ser válido lo que afirma Castells de que esas insurrecciones populares en el mundo árabe son un punto de inflexión en la historia social y política de la humanidad; y tal vez es la más importante de las muchas transformaciones que internet ha inducido y facilitado en todos los ámbitos de la vida, la sociedad, la economía y la cultura.

Y estamos sólo al principio, porque el movimiento se acelera, aunque internet sea una vieja tecnología, desplegada por primera vez en 1969.

(1) Internet democracy, The Economist, Sunday February 27th 2011.

(2) Jordi Rivera, Entrevista con Manuel Castells: Las insurrecciones árabes que Internet ha inducido y facilitado, Pensamiento Imaginactivo, http://ow.ly/47loy, Feb. 26, 2011

(3) Moisés Naím, Ni Facebook, ni Twitter: son los fusiles, ElPaís.com, Internacional, Feb. 27, 2011

(4) Manuel Castells, Anatomía de una Revolución, La Vanguardia, 19/02/11, http://ow.ly/47lrR.

(5) Tom Hayes, Revolutionary Apps: the Real Social Media Driving Today’s Political Protests, The Huffington Post, Feb. 28, 2011. Daniel Long, Forget Facebook And Twitter: Libyan Protestors Aided By Dating Site, Gizmodo, Feb. 28, 2011.

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