¿Recuperará Windows 7 la confianza perdida?

¿Le apostamos de nuevo o estaremos ante otro de esos grandes lanzamientos de un sistema operativo a medias, pesado, inestable e incompatible?

Richard Martínez

Autor: Richard Martínez

Cuando Windows Vista fue presentado al mercado, los usuarios teníamos la expectativa de instalar en nuestros computadores un renovado sistema operativo que reemplazara al ya explotado Windows XP. No obstante, la decepción fue más grande que la expectativa.

Con el pasar de los días más y más usuarios comenzaron a quejarse de las fallas del nuevo sistema operativo, de su lentitud y de la falta de compatibilidad con aplicaciones comunes.

En poco tiempo Windows Vista adquirió la mala fama suficiente para generar rechazo en los usuarios y hacer que muchos de ellos, tanto de hogar como oficina, replantearan la necesidad de la migración.

Son cientos, si no miles, las compañías que al momento de comprar nuevas máquinas exigieron tener instalado Windows XP en lugar de Vista, situación que obligó a los fabricantes de computadoras a tener disponibles las dos licencias de sistema operativo y, de paso, a Microsoft a acelerar su siguiente versión de Windows.

Algunos usuarios, como yo, que estábamos contentos trabajando en nuestras máquinas con Windows XP, tuvimos la brillante idea de migrar.

En mi caso, con el fin de darle una oportunidad a Vista para demostrar que no era tan terrible, pero yo solo lo tuve durante dos meses antes de volver a mi antiguo pero apreciado Windows XP. Claro que terminé usándolo en una máquina nueva con muy buena capacidad y no me fue tan mal.

Windows Vista ya no parecía tan terrible y en mi opinión se deben conjugar tres elementos para que la experiencia sea buena:

Primero, no ser usuario acostumbrado a utilizar Windows XP, porque es más fácil adaptarse a la interfaz de Vista cuando no se arrastra con ese legado.

Segundo, comprar una buena máquina que soporte al devorador de recursos que es Vista.

Tercero, y por último, no tener necesidad de trabajar con aplicaciones o con dispositivos antiguos y adquirir las últimas versiones de los programas y dispositivos listos para trabajar con Vista. Esto último no siempre es cierto porque a veces tampoco funcionan bien, pero el riesgo es menor.

Ahora bien, Microsoft ha reconocido (a su manera) el “fracaso” de Windows Vista y presentó Windows 7, un nuevo sistema operativo que en pruebas preliminares parece corregir los más complejos problemas de su antecesor como la velocidad y la compatibilidad.

Pero, ¿le apostamos de nuevo o estaremos ante otro de esos grandes lanzamientos de un sistema operativo a medias, pesado, inestable e incompatible? ¿Microsoft lo entregará gratuito a los que perdieron su plata comprando Vista? No creo.

Al parecer, esta vez Microsoft presentará un sistema operativo que vale la pena. Las estadísticas también lo ayudan, ya que últimos descalabros de los sistemas operativos de la compañía han pasado cada dos versiones. Los que instalaron alguna vez Windows ME (Millenium Edition) saben a qué me refiero.

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