¿Alentador futuro de la democracia en la Era Internet?

Si bien los medios de muchos-a-muchos son menos manipulables que los medios masivos, ¿no será que sólo manipulan de forma diferente?

Juan Carreón

Juan Carreón es profesor titular de Sistemas Inteligentes en la FI de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Se le puede seguir en twitter





¿La Red fortalecerá o debilitará la vida cívica, la comunidad y la democracia, lo que Jürgen Habermas denomina “la esfera pública”? Ésta es para el filósofo político alemán la parte de la vida pública donde la gente intercambia información y opiniones que abarcan desde las referentes a los hoyos en las calles, hasta las relacionadas con temas de política internacional.

Habermas ubica históricamente el origen de la esfera pública en los panfletos, los debates en cafés y casas de té, así como en los comités de correspondencia, que incubaron las revoluciones democráticas del siglo XVIII.

Es lo que en la actualidad representa toda conversación en la que personas privadas concurren para formar un público que trata sin coerción asuntos de interés general. Ellas actúan no como parte de una empresa o agentes profesionales realizando sus asuntos privados, ni como parte de regulaciones de una burocracia estatal, obligadas a la obediencia.

La esfera pública depende de la libre comunicación y la discusión de ideas; debido a ello es influida por los cambios en la tecnología de comunicaciones. Un público grande requiere ciertos medios de diseminación e influencia, lo que significa que hoy la esfera pública está representada principalmente por la prensa, la radio y la televisión.

La esfera pública es el ámbito de mediación entre el Estado y la sociedad, uno en el que lo público es vehículo de apertura, el cual alguna vez tuvo que ser arrebatado a las prácticas políticas secretas de las monarquías, y que ahora permite un cierto control democrático de la actividad estatal.

A su vez, la “opinión pública” se refiere a las funciones de crítica y control, o de autoridad estatal, que el público ejerce informalmente, así como las realizadas normalmente durante las elecciones.

La producción sofisticada y al mayoreo de opinión pública, así como el dominio de los medios de comunicación populares por los espectáculos electrónicos, ha afectado a la esfera pública, de modo semejante a como la contaminación industrial ha dañado la biósfera, afirma Howard Rheingold, escritor especializado en las implicaciones sociales de los modernos medios de comunicación.

Él cree que los cimientos de la democracia habrían sido erosionados, mediante el poder inmenso de la televisión como difusor de imágenes cargadas de sensacionalismo, en combinación con la propiedad de cada vez más medios de difusión por cada vez menos conglomerados globales de entretenimiento, reduciendo el discurso público, incluso de temas vitales, a imágenes y frases efectistas.

Rápida privatización
No obstante lo anterior, y de que las técnicas de formación de opinión originadas en la era de la imprenta, seincrementaron a su gigantesca forma actual durante la era del “broadcast media”, ahora serían desafiadas por los medios de comunicación sociales alternativos facilitados por Internet, al posibilitar que cualquier computadora sea potencialmente una imprenta global o una estación transmisora de multimedia e, incluso, un medio de ensamble.

De ahí que Rheingold se pregunte si las comunicaciones ciudadanas mediante Internet sean convertidas finalmente en mercancías, cooptadas y refuncionalizadas; si los foros ciudadanos, neutralizados; o si alguna vez logren amenazar realmente el control centralizado de la opinión pública.

Pues, si bien los medios de muchos-a-muchos son menos manipulables que los medios masivos, ¿no será que sólo manipulan de forma diferente? Por eso, ¿hacia dónde va Internet? ¿Quién incrementará su poder gracias a la Red, cuando la turbulencia actual se aclare? ¿Existirán formas concretas de preservar áreas públicas universalmente accesibles en una Internet que rápidamente se privatiza?

Referencias:
Jürgen Habermas escribió en 1962 su libro The Structural Transformation of the Public Sphere.

Howard Rheingold, Why the history of the public sphere matters in the Internet age.
Acuñó el término “comunidades virtuales” en su libro de 1995 The Virtual Community.

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