Limitación del tecno-nacionalismo

La innovación y sus formas no ocurren sólo en la frontera del conocimiento; hay otras acciones tan importantes como la investigación básica.

Juan Carreón

Juan Carreón es profesor titular de Sistemas Inteligentes en la FI de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).


 

“La diferenciación en la generación de valor proviene,
ahora más que nunca, de la fusión de la inventiva y
de la visión de cómo hacer las cosas”
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La ventaja competitiva sustentable nunca ha sido sólo efecto de los avances de la productividad o de la inventiva. La diferenciación en la generación de valor proviene, ahora más que nunca, de la fusión de la inventiva y de la visión de cómo hacer las cosas, afirma Sam Palmisano, director general de IBM Corp.*.

Agrega que la innovación real es más que la simple creación y el lanzamiento de nuevos productos; ya que, aquella se relaciona igualmente con cómo se distribuyen los servicios, cómo se integran los procesos de negocios, cómo se dirigen las empresas y las instituciones, cómo se transfiere el conocimiento, cómo se formulan las políticas públicas, y cómo las empresas, las comunidades, así como las sociedades participan y se benefician de todo ello.

Esa distinción en las formas de innovar es tan importante que, incluso, para el profesor Amar Bhidé**, la comercialización, la difusión y el empleo de invenciones tiene más valor para empresas y sociedades que el eureka inicial que conduce a la creación de un nuevo producto.

La importancia de Edison y Ford consiste no en haber inventado el foco o el automotor, sino en que ambos desarrollaron las innovaciones requeridas por los modelos de negocios para que dichas maravillas generaran los ingresos necesarios para crear nuevas industrias.

Para Bhidé, el no distinguir las diversas formas de innovación conduce a elaborar agendas tecnológicas nacionalistas que enfatizan demasiado la producción de nuevas ideas en detrimento de los beneficios reales de la innovación subyacentes en el empleo creativo de la tecnología existente, principalmente en el sector de servicios.

Desde esta perspectiva, es tan importante contar con la apertura y la voluntad generalizadas que permiten a nivel individual o colectivo que trabajadores y empleados de una empresa, institución o país dispongan de la capacidad de emplear cotidianamente herramientas elementales de cómputo en la mejora de algún proceso u operación, tales como el realizar simulaciones sencillas mediante una hoja de cálculo, que contar con científicos o ingenieros formados en áreas de frontera.

De ahí las limitaciones de las políticas públicas de muchos países, desarrollados o no, orientadas a fortalecer principalmente el vértice superior de los sistemas educativos, siendo que la mayoría de las veces tiene más sentido invertir los escasos recursos en los niveles inferiores de la pirámide educativa, pues la oferta global de ciencia e ideas en la frontera del conocimiento excede por mucho la capacidad global de emplearlas.

¿Una agenda tecnológica?
En dicho enfoque tiene tanto, o quizá más, mérito formar profesionistas emprendedores, que doctores en la frontera del conocimiento, lo cual es bastante significativo en países como los de América Latina y el Caribe.

En esas zonas, la mayoría de las veces se presupone que para desarrollarse se requeriría previamente una agenda tecnológica capaz de lograr y mantener el liderazgo científico y tecnológico, al costo que fuera, habitualmente mediante multiplicar el apoyo a la ciencia básica y a la formación de más y mejores científicos e ingenieros, mediante una especie de tecno-nacionalismo.

En esos casos, se pone demasiado énfasis en la producción de nuevas ideas tecnológicas, y se olvida que los beneficios reales de la innovación subyacen más en cómo emplear la tecnología, esencialmente en el sector de servicios; se olvida también que la capacidad de convertir ideas en productos o servicios es tan, o más, importante que la investigación básica.

*Samuel J. Palmisano, The Globally Integrated Enterprise, “Foreign Affairs”.
** Véase, The Venturesome Economy: How Innovation Sustains Prosperity in a More Connected World, Princeton University Press, 2008

A Juan Carreón Se le puede seguir en su twitter.

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