El futuro del trabajo

Para ser productivos, se requiere el cómputo por suscripción, un sistema operativo de multifunciones en forma nativa y las aplicaciones entregadas como servicio.

Luis Daniel Soto

Por Luis Daniel Soto

Una pregunta frecuente en los foros de informática es: más allá de Microsoft Windows XP, Office y un sistema de contabilidad… ¿Qué más hace falta para ser productivo en la oficina? Permítame contestar parte de esta interrogante tan solo mostrando algunas área que requieren desarrollarse:

El trabajador sin computadora y cómputo por suscripción. Antes de referirnos a las limitantes actuales del software en la oficina, hay que señalar que nadie duda de la potencial utilidad de conectar a los 500 millones de habitantes que no tienen una PC en América Latina a distintos servicios de Internet, incluyendo educación a distancia y telemedicina. Cuando pensamos en que el explorador Web puede ser un punto de entrada universal, estamos en lo correcto, aunque la mayoría de las veces nosotros mismos no sacrificaríamos la productividad de una PC con el software existente y privacidad y control de nuestros datos. Hace total sentido pensar que el futuro de la productividad depende de que la información pueda accederse desde la PC, el explorador de Internet y el teléfono celular. Auguro gran éxito a la categoría de hardware denominada NetBook.

El futuro del sistema operativo. En esta categoría, se requieren muchos avances. De entrada, satisfacer las demandas reales de seguridad informática, privacidad y operación continua sin complicaciones. Posterior a esos, se puede pensar en diversas áreas de innovación como:

Permitir que se haga realidad el acceso desde cualquier PC, explorador o celular. Sincronización automática entre dispositivo, actualización de las aplicaciones en todos los dispositivos del usuario. Aprovechamiento máximo de servicios en la nube.

Seguridad y control. Este tema ha ido creciendo en los últimos años; como ejemplo, se desea que todas las memorias USB y discos removibles estén encriptados. Al mismo tiempo, el sistema operativo deberá soportar todos los formatos de música populares de forma nativa.

La PC tendrá noción de su ubicación configurando las redes, impresoras y todos los dispositivos al moverse entre casa y oficina. El consumo de energía deberá ser el mínimo.

Los avances en hardware continuarán, por lo que el reconocimiento de voz, tacto y el auténtico reconocimiento de objetos se masificarán. Microsoft Surface permite a un usuario comparar 2 o 3 teléfonos entre miles en salas de AT&T únicamente al colocarlos sobre la mesa de trabajo. Visite http://itzabitza.com/

Otros problemas complejos. La verdadera traducción automatizada de documentos, correos y manuales aún no ha llegado.

El futuro de las aplicaciones. La productividad de oficina puede ser mucho mayor a la actual, tan solo adquiriendo usos más avanzados (http://twurl.nl/njbzjy); pero hay escenarios de avances mucho mayores:

Trabajo concurrente, más allá del firewall y desde múltiples dispositivos: la creación de un documento en forma simultánea, pero solo por los participantes autorizados. Esto sucederá con todas las aplicaciones conforme el usuario aproveche la red social.

Inteligencia y recomendaciones avanzadas. Un sistema inteligente no le debe delegar “la búsqueda” al individuo, sino encontrar y presentar datos relacionados de manera automática. El correo electrónico y redes sociales tendrán que evolucionar hasta administrar mejor nuestras comunicaciones generales. Las aplicaciones aprenden.

Se estima que 25% de aplicaciones para 2012 sean entregadas en forma de servicio y los servicios puedan complementar software existente. Conforme el departamento de sistemas deje de invertir su tiempo en mantener el sistema operando, el enfoque será en construir nuevas aplicaciones, lo que generará un cambio completo en las reglas del juego en innovación empresarial (ver http://twurl.nl/ex6pzv).

Hoy no concebimos un mundo sin cajeros automáticos, hojas de cálculo o programas de diseño. Pero la tecnología está todavía en un estado primitivo que se limita a problemas de bajo poder de cómputo y con el “teclado” como cuello de botella de interfaz. Bill Gates acertó en referirse a “la magia del software” por ser totalmente maleable y capaz. El límite será nuestra imaginación.

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