¿Hacia la certificación sofisticada?

En un “escaneo” del panorama de las certificaciones en América Central y el Caribe para conocer su estatus, nos enteramos del necesario interés de los distribuidores y de los proveedores en llevar el recurso humano a otros niveles.

Manuel Mandujano

Por: Manuel Mandujano

En un “escaneo” del panorama de las certificaciones en América Central y el Caribe para conocer su estatus, nos enteramos del necesario interés de los distribuidores y de los proveedores en llevar el recurso humano a otros niveles.

Los fabricantes forman el talento que requieren para apalancar su crecimiento en nuestros países, clasificados muchos como emergentes dentro de los emergentes; y para consolidar su presencia en diversos segmentos del mercado empresarial, sobre la base del aseguramiento de la calidad en la implantación de soluciones.

Los proveedores cubren perfectamente esos objetivos con las certificaciones técnicas, a las que conjuntan el aspecto comercial, el saber qué vender y cómo hacerlo para bien explotar la inversión hecha en una especialización superior.

Muchos o pocos, los profesionales certificados y sus empresas igualmente certificadas tenderán a multiplicarse como respuesta a un mercado que ha madurado o a un cliente más informado –que es lo mismo-, según advierte uno de los entrevistados. Ante eso, no nos queda más que aceptar que nadie detiene las certificaciones y que es el momento de subirse a esta ola reeditada, o de permanecer en lo alto de ella, si ya se hizo.

Universo multi-dimensional

Con todo, el panorama actual tiene elementos a revisar y aceptar; se viene a la mente el “pirateo” del profesional certificado que no disminuirá con el hecho de otorgar las certificaciones a la compañía y no a sus ingenieros, como suele hacerse, por la natural diferencia de capacidades o ambientes laborales.

Deberá ajustarse los esquemas de remuneración para hacerlos convincentes (aparte de efectivos) a los recursos humanos, como garantía de su permanencia en una empresa, algo de temporal solución debido a la necesidad de crecimiento de los profesionales o al natural ciclo de vida del personal y de la empresa también.

Es posible institucionalizar la combinación de los distintos niveles de conocimientos y de certificación para llegar al emprendimiento colaborativo de proyectos, universo de muchas dimensiones, como la implantación de soluciones, el soporte sostenido y los servicios agregados.

Reacción en contrario

Finalmente, se debe avizorar que el futuro de la certificación es la sofisticación, como una reacción en contrario a la incontrovertible “computación autonómica” o la inminente masificación de las habilidades técnicas de mayor cantidad de socios del canal por la formación basada en herramientas interactivas de Internet.

Empleando una analogía, mucho del conocimiento se “comoditizará”. Justo a tiempo de prevenirse, ahora.

Notas relacionadas:

I Certificaciones, el medio para segmentar al canal:

II Canal: La certificación como diferenciador:

Víctor Pineda, de STB Computer: Estar certificado asegura que mi cliente obtenga la mejor solución de un fabricante. Certificaciones: Las razones de Victor Pineda

Antonio Betancourt, de Betantécnica: Una certificación es ciento por ciento indispensable


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