“Una certificación es ciento por ciento indispensable”

Será la principal razón por la que un cliente va a elegirte cuando decida integrar una solución: Antonio Betancourt, de Betantécnica.

Betantécnica (la División de Computación en JL Betancourt),

Por Alejandro Méndez

Las razones que tiene Antonio Betancourt para certificarse es bien sencilla: la diferenciación sobre otros proveedores que venden la misma marca y asegurarle a sus clientes que el servicio y soporte son de primer nivel, tal y como lo demanda el fabricante, por ejemplo Apple, para sus Centros de Servicio Autorizados.

Él, como gerente general de Betantécnica (la División de Computación en JL Betancourt), un “Distribuidor Autorizado Mac”, está certificado en el sistema operario Mac OS X y en los desktops, portátiles de la marca Apple; y considera que esa diferenciación tiene mucho sentido puesto que “existe una gran competencia entre los resellers, tanto a nivel de hardware como de software”, con todo y que “menos de 40% de los resellers se encuentran certificados”.

Además del factor competitivo, recalca una razón de negocio: “estar certificado es la principal razón por la que un cliente va a elegirte cuando considere adquirir un equipo o hacer una integración de soluciones”.

Ese cliente, demandante de calidad en el servicio, exige preferentemente la certificación, en palabras del entrevistado, “a nivel de sistemas operativos, aplicaciones corporativas y reparación de equipos (hardware)”.

Inversión, no gasto

Una certificación si impacta las finanzas de la empresa, puesto que “el costo de una certificación oscila entre US$ 500 y US$ 1,500 por persona, “y a esto se le suma los viáticos si se toma en el extranjero”, indica el gerente de Betantécnica.

No obstante el desembolso, él sabe la razón: la competencia y los clientes; por lo que el gasto se convierte en inversión.

La tercera generación

En 1943 se fundó JL Betancourt (http://www.jlbetancourt.com/) como una distribuidora de “útiles de oficina” por don José Luis Betancourt, con el nombre de “Papelerías Cultura”.
Rápidamente, el negocio evolucionó importando en 1946 las primeras máquinas de oficina en Guatemala, marcando así el comienzo de la filosofía de tecnología y servicio que le lleva actualmente a ofrecer soluciones integradas en las áreas de computación, seguridad-equipos bancarios, cajas de seguridad, puntos de venta y equipos de oficina.

“La misma filosofía perdura hasta nuestros días, ya en la tercera generación de la familia, quienes llevamos hacia el siglo XXI los ideales y los estándares de calidad y atención con que nuestra empresa inició hace 65 años, aplicando cada nueva herramienta que el nuevo orden económico y tecnológico ofrece”, indica J. Roberto Betancourt L., presidente de JL Betancourt, uno de cuyos atributos es enfocar al cliente, para quien siempre tiene puertas abiertas.

Es de herencia, y lo hace también Betantécnica.

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