Una humanidad interdependiente

Internet, celulares y otras tecnologías crean estrategias para mejorar un nivel de vida que se ve amenazado por las tendencias impulsoras de la desigualdad y la violencia.

Juan Carreon

La humanidad se encuentra en el umbral de un futuro más pacífico y próspero, ya que cuenta con la capacidad para ampliar de forma sin precedentes tanto la esperanza de vida, como el poder del ciudadano común.

Sin embargo, dicha posibilidad puede anularse de resultar victoriosas las tendencias impulsoras de la desigualdad, de la violencia y de la degradación ambiental, ya que los gobiernos resultan estar pobremente equipados para evitar nuevas posibilidades de desastres, así como para aprovechar las nuevas oportunidades, afirma el reporte colectivo “2008 State of the future” del Proyecto Milenio de la World Federation of United Nations Associations*.

Los teléfonos móviles, Internet, el comercio internacional, la traducción de lenguaje natural y la transportación aérea, estarían permitiendo que emerja por primera vez una humanidad interdependiente capaz de crear e instrumentar estrategias globales orientadas a mejorar el nivel de vida general.

Los avances en la ciencia, la tecnología, la educación, la economía y la administración permiten considerar factibles mejoras globales al mundo actual; los descubrimientos médicos, por ejemplo, ofrecen la esperanza de vencer enfermedades hereditarias, de producir medicinas según las peculiaridades de pacientes individuales e, incluso, de poder reemplazar muchas de sus partes corporales.

La computación abarcará pronto poblados remotos de los países en desarrollo, la que mediante un poder creciente proporcionará inteligencia colectiva para el conocimiento justo-a-tiempo para la toma de decisiones, según el reporte mencionado. Internet se está convirtiendo en la fuerza más poderosa de la globalización, la democratización, el crecimiento económico y la educación, de toda la historia.

Internet permite la auto-organización en torno de ideales comunes, de modo independiente al control institucional convencional, de la lengua y de la nacionalidad, permitiendo que todo tipo de injusticias en diferentes partes del mundo se conviertan en preocupación de millones de individuos, quienes encuentran formas de presionar a que gobiernos u organizaciones locales o internacionales solucionen esas injusticias.

Ese poder social creciente está “reinventando” los papeles de la ciudadanía en los procesos políticos, a la vez que cambia las instituciones, los procesos de toma de decisiones y la gobernanza; sucede eso en un ambiente global que cada vez es más libre y democrático y en el que, a lo largo de las últimas tres décadas, el número de naciones libres ha pasado de 43 a 90 y el de las parcialmente libres se ha incrementado de 46 a 60, quedando aún un tercio de la humanidad en 43 naciones con regímenes autoritarios, la mitad de dicha fracción en China.

A pesar de ello, la mitad de la población mundial es vulnerable a la inestabilidad social y a la violencia derivada de crecientes costos de los alimentos y la energía, estados fallidos, carencias de agua, cambio climático, descensos en el suministro de agua y energía por persona, desertificación y migración creciente atribuibles a adversidades políticas, ambientales y económicas.

¿Afectaciones irreversibles?

Por ejemplo, los precios de los alimentos se han más que duplicado en promedio en menos de un año, llevando a la crisis a más de 37 países, incrementando trágicamente el hambre y la pobreza en ellos, en un contexto caracterizado con cerca de 3,000 millones de personas con ingreso promedio diario menor a dos dólares.

Por lo que, si bien cada vez es más claro que a nivel global se dispone de los recursos para enfrentar los desafíos comunes (y que nuestra generación es la primera con los medios para conocer el mundo de forma integral e identificar sistemas de mejora global, así como de implantarlos), una serie de “puntos de no-retorno” (tipping-points) en las tendencias disruptivas, mediante construcción de pequeños cambios, eventualmente podrían generar afectaciones drásticas irreversibles.   

*Jerome C. Glenn, Theodore J. Gordon, and Elizabeth Florescu, (ed), “2008 State of the Future, The Millenium Project, World Federation of UN Associations, Washigton, D.C., August 2008,  

http://www.millennium-project.org/millennium/sof2008.html#CD-ROM

World Federation of United Nations Associations

http://www.millennium-project.org/index.html

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2 thoughts on “Una humanidad interdependiente

  1. Creo que la tecnología impulsa progreso marginal porque no todos tenemos acceso al 100% de ella. Debemos enfocar el uso y la actividad tecnológica ya que no podemos depender de tecnologías militares que en 10 años lleguen a nuestra cocina o nuestro bolsillo. Me parece razonable el querer integrar socialmente a la tecnología pero no hay que olvidar que todo tiene un precio por pagarse en la vida.

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