Green Technology

El compromiso con el ambiente crea oportunidades de negocio para la industria y sus canales, y ahorros para los consumidores; la oferta es abundante, no así la demanda.

Green Technology

Por Manuel Mandujano

De 187 empresas latinoamericanas encuestadas por la consultora IDC, 131 (o 70%) “están de acuerdo en que hay un esfuerzo continuo en su organización para reducir los efectos de la empresa sobre el ambiente y que la tecnología de información verde o TI Verde (Green IT en inglés) está desempeñando un papel importante en hacer que eso suceda”.

“Parece haber consenso en que ser ‘verde’ está en la agenda actual de las organizaciones de América Latina y que será un tema más y más debatido durante los próximos años”, señaló Eric Prothero, vicepresidente de IDC Latinoamérica, el 15 de mayo de 2008, cuando dio a conocer el estudio “Latin America CEO Priorities 2008”, en Santiago de Chile.

Dicho estudio tiene como una de sus fuentes la encuesta realizada en empresas medianas-grandes de servicios, finanzas, comercio, telecomunicaciones y manufactura, de Argentina, Brasil y México.

Prothero resaltó que las empresas de América Latina apuntan a dos principales iniciativas que los proveedores de tecnología deben tomar en cuenta; reducir su propia “huella de carbono” y utilizar productos reciclados y materiales reciclables en sus productos.

"Aunque el estudio ha detectado un enorme interés, la TI Verde aún se encuentra en una fase inicial en la región y en este momento, no entrará en el proceso de decisión de compra TI", concluyó Eric Prothero.

En lo descrito, están planteadas estas cuestiones torales referentes al ambiente y a las tecnologías de información en nuestros piases:

La reducción de los efectos de las empresas sobre el medio, principalmente su propia “huella de carbono”.

La tecnología de información verde que contribuye a esa reducción.

La demanda en ciernes de TI Verde, contrapuesta a la oferta existente de los fabricantes.

Dos industrias contaminantes

Paradójicamente, las industrias de tecnologías de información y de electrónica de consumo provocan fuerte impacto en el medio por la inclusión de sustancias peligrosas en la manufactura, por los desechos contaminantes (desechos electrónicos o e-waste) y por los diseños de productos altamente demandantes de energía.

Sustancias peligrosas

Por su toxicidad, son seis los principales materiales peligrosos empleados en la fabricación de varios tipos de equipos eléctricos y electrónicos: plomo, mercurio cadmio, cromo VI o hexavalente, PBB y PBDE (estas dos últimas son sustancias retardantes de las llamas y se usan en algunos plásticos).

Por ser cancerígenos, son peligrosos los bifenilos policlorados (PCB).

Para el caso, la norma RoHS, del inglés Restriction of Hazardous Substances o Restricción de ciertas Sustancias Peligrosas en aparatos eléctricos y electrónicos, ya fue tomada en cuenta por regiones; la Unión Europea que lo hizo oficialmente desde febrero de 2003.

Desechos electrónicos (e-waste)

Los aparatos de TI y de electrónica son cuidadosamente diseñados para no afectar a los consumidores. Pero al desecharlos pueden liberar sustancias contaminantes, toxicas o cancerígenas, además de que buena cantidad de ellos no son biodegradables.

Por ejemplo, un típico monitor de computadora puede contener más de 6% de su peso (entre 1.8 y 1.6 Kgs.) como óxido de plomo (PbO), sobre todo en el tubo de rayos catódicos (Cathode ray tube o CRT), que puede causar daños al sistema nervioso central y periférico, al sistema sanguíneo y a los riñones.

Los países europeos desde 1990 han prohibido los vertederos de dichos residuos. La Unión Europea avanzó en la legislación de residuos, mediante la aplicación de la Directiva de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (Waste Electrical and Electronic Equipment, WEEE), 2002/96/CE, vigente desde el 13 de agosto del 2005.

Es una ley que promueve el reciclaje, la reutilización y la recuperación de los residuos para reducir su contaminación; y que hace a los fabricantes responsables de la eliminación de los aparatos al final de su vida. Esa Directiva se ha aceptado en Asia y en Estados Unidos.

Debe decirse que el rápido cambio tecnológico, el bajo costo inicial y la obsolescencia planificada de productos generan un problema de rápido crecimiento en todo el mundo.

Según datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) de 2006, los desechos de la industria de equipo electrónico son de los de mayor crecimiento en el mundo.

Sólo en 2004, 315 millones de computadoras personales (PC) pasaron a ser obsoletas en el mundo. En Estados Unidos, entre 14 millones y 20 millones de PC son desechadas cada año. En ese país, los residuos electrónicos representan 2% de la basura, pero representan 70% de los desechos tóxicos.

Pero la obsolescencia también afecta a otros aparatos, como los celulares y sus baterías. “98 millones de celulares recibieron su última llamada en el año 2005”, según reportaje de la revista National Geografic (enero 2008).

Tales hechos hacen necesario un complejo proceso de reutilización y reciclado, para procesar los más de 200 tipos de componentes que llegan a tener algunos productos.

No obstante, debido a la dificultad y el costo del reciclado, así como la débil aplicación de las leyes a la exportación de desechos electrónicos desde los países industrializados, las cantidades grandes que se envían a países como China, India y Kenia, donde las normas ambientales son de las más bajas, hacen el procesamiento de desechos electrónicos más lento; además de que el problema permanece en planeta aunque se haya transferido de lugar.

Iniciativas Verdes

La industria mundial de tecnología de información (TI) y comunicación y la de electrónica de consumo son responsables de aproximadamente 2% de dióxido de carbono (CO2) lanzado a la atmósfera, cifra equivalente a la de la aviación.
Por lo mismo, ambas industrias han dado pasos para eliminar la toxicidad en los insumos de manufactura, para contribuir al control de las emisiones de carbono y para diseñar productos que consuman menos fluido eléctrico y que también hagan uso eficiente de él.

De ese compromiso con el cuidado del ambiente están surgiendo oportunidades de negocio en la oferta de tecnología verde, sea para consumidores finales o sea para empresas. En el siguiente apartado se pasa revista de esa combinación compromiso-negocio.

Demanda sin “calentamiento”

En el caso de los consumidores individuales, 12% de los adultos estadunidenses (25 millones) preocupados por el ambiente están dispuestos a pagar más por productos de electrónica que usen menos energía que provengan de un fabricante que es amigable con el medio, según una encuesta de la consultora Forrester Research.

“Esos ‘verdes brillantes’ son la vanguardia de un segmento de mercado emergente de consumidores que serán un atractivo objetivo de las empresas de tecnología”, apunta el reporte “In Search Of Green Technology Consumers” de Forrester, basado en la encuesta a 5,000 personas y dado a conocer el 3 de diciembre de 2007.

Identifica dos segmentos más; el de “consumidores verdes” (41% o 90 millones) que les preocupa el medio pero no están muy convencidos de pagar un sobreprecio; y los “no verdes” (el restante 47% o 96 millones) que no les preocupa (todavía) el ambiente ni el calentamiento global.

En el caso del mercado empresarial de tecnología, arriba se mencionó que, de 187 compañías latinoamericanas encuestadas, 70% le preocupa borrar su huella contaminante con el uso de TI verde.

En otro ámbito, pero también empresarial, una encuesta de ejecutivos de tecnología informática estadunidenses publicada por la revista CIO en marzo de 2008, reveló que 75% indicó que el principal estímulo para hacer que sus operaciones de tecnología fueran más verdes era la reducción de sus costos operativos o su compromiso de responsabilidad social.

Sorprendentemente, The Economist Intelligence Unit encontró que la eficiencia energética no es uno de los temas prioritarios para los directores de tecnología de las empresas. En concreto, 42% de los ejecutivos de tecnologías de la información a nivel mundial afirma que su empresa no hace un seguimiento del gasto energético originado por los sistemas tecnológicos y un 9% ignora si su empresa lo hace. A pesar del aumento de los costes energéticos, sólo 12% de los encuestados considera que la eficiencia energética de la infraestructura es un factor relevante.

Así lo señala el estudio “Tecnologías de la Información (TI) y medio ambiente: ¿un nuevo punto en la agenda del director de tecnología?” realizado por The Economist Intelligence Unit, con el patrocinio de IBM, durante los meses de junio y julio de 2007.

Para ese estudio se hicieron más de 210 encuestas en todo el mundo a directores de sistemas de información y altos ejecutivos del departamento de tecnología en empresas de más de 1.000 empleados. La mayoría de las respuestas proceden de Europa Occidental (59%), Asia Pacífico (19%) y América del Norte (19%).

Dicha eficiencia energética tampoco es un factor determinante en las decisiones de compra de infraestructura tecnológica. Según 63% de los encuestados, la fiabilidad es el factor más influyente. Le siguen el precio (32%), el servicio posventa (30%) y los plazos de entrega (13%).

Pero 64% de los encuestados admite que un estándar de eficiencia energética en los equipos informáticos les llevaría a modificar sus políticas de compra.

Asimismo, y para reducir el consumo energético, 20% de los encuestados en Europa señala la consolidación de los centros de datos y 19% la virtualización de los servidores.

Precisamente, por esos señalamientos se orienta la oferta de proveedores.

 

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