Canales con el diferenciador “verde” en las manos

Del dióxido de carbono lanzado a la atmósfera, aproximadamente 2% es responsabilidad de las industrias de tecnología de información y comunicaciones (TIC) y de electrónica de consumo.

Manuel Mandujano

Por Manuel Mandujano

Del dióxido de carbono lanzado a la atmósfera, aproximadamente 2% es responsabilidad de las industrias de tecnología de información y comunicaciones (TIC) y de electrónica de consumo. Sencillamente, sus productos son permanentes consumidores de energía eléctrica, cuya generación emite a la atmósfera la mayor cantidad de dióxido de carbono, causante del calentamiento global.

A eso se agrega que en el origen de esos productos, la manufactura, se emplean sustancias peligrosas (tóxicas y cancerígenas); y que en el fin de los mismos, el desecho electrónico, se convierten en altamente contaminantes. Ese desecho significa, por ejemplo, 2% de la basura en Estados Unidos, pero representa 70% de los residuos tóxicos.

Se entiende entonces la preocupación por diseñar productos que consuman menos energía y que la consumida tenga mejor uso; y por emplear insumos no peligrosos y materiales biodegradables.

La situación en su conjunto es compleja, al grado de que los directores y estrategas de las industrias de TIC y de electrónica necesitan seminarios para hacer de la descontaminación y de la creación de las Green IT o TI Verdes un caso de negocio que equilibre los costos de volverse verde y las oportunidades del mercado con los sistemas eficientes en energía.

Del año 2000 a la fecha han surgido casos de negocio que evidencian un compromiso con el cuidado del ambiente y con la rentabilidad. Nada fácil.

Se advierte además que la oferta lleva la delantera y que la demanda es todavía muy fría. En la decisión de compra domina el precio y lo verde aparece en quinto o sexto lugar. No es relevante revisar el logotipo “Energy Star” y los criterios por los que fue estampado en un producto determinado.

Tal hecho es muy significativo porque a las empresas, en su caso, les preocupa el alto costo de la energía, de tal forma que el ahorro de electricidad sí es un imperativo. ¿Cuestión de tiempo?

Esto es, los demandantes de tecnología no son sensibles a las campañas de mercadeo de los productos verdes. ¿Escepticismo? ¿Desinterés del impacto ambiental, acaso? Paradójicamente, esas campañas son tibias, con todo y que las TI Verdes son un diferenciador del fabricante. Contrasentidos manifiestos.

Evangelizadores y “pararrayos”

En medio, otra vez, se encuentra mayoristas, resellers y retailers, los canales de distribución, con ese diferenciador en las manos. El tema caliente de la venta de las TI Verdes les toca a ellos; por cierto, un tema que en breve se incluirá en los currícula de capacitación y hasta de certificación.

Por estar en la última milla del contacto con el consumidor, los canales serán cada vez más los evangelizadores de tales tecnologías, a la vez que los “pararrayos” de cuestionamientos de la seriedad con que un fabricante abraza los principios ecológicos o del oportunismo de un argumento comercial para realizar nuevas ventas.

En todo caso, los canales participan de la preocupación ambiental del consumidor y de la oportunidad comercializadora del fabricante. Deben tomar nota de tan benéfica combinación.

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