Productividad y tecnología

Finalizada la fase de aprendizaje inicial de las TIC; el siguiente paso es trasformar sus beneficios en propuestas empresariales, como lo hizo Henry Ford.

Peter F. Drucker

Peter F. Drucker

 

 

Por Toshiba España

Robert Solow, galardonado con el premio Nobel, afirmó una vez: "La era de la informática está visible en todas partes, excepto en las estadísticas de productividad". Peter F. Drucker, pionero del management, afirmó: "El mayor desafío al que se enfrentan los gerentes de los países desarrollados es el aumento de la productividad de los trabajadores del conocimiento y los servicios". Drucker publicó estas palabras en 1991, mientras que el comentario de Solow sobre la "paradoja de la productividad" es de 1987.

Hoy en día, el reto de la productividad persiste a medida que las compañías intentan justificar sus gastos en tecnología de información (TI) y explicar el rendimiento de sus inversiones en tecnología. Sin embargo, la "paradoja de la productividad" ha sido rebatida; lo hizo la compañía de investigación London Economics en un estudio encargado por Cisco Systems (abril de 2003).

Allí se muestra que la inversión en tecnología de la información y las comunicaciones (TIC) representó 25% del crecimiento total y 47% del incremento total de la productividad laboral entre 1992 y 2000 en el Reino Unido.

En este artículo, se analizará cómo la tecnología fomenta la productividad y si la "revolución tecnológica" actual genera también una revolución en la productividad.

Definición de productividad

Henry Ford

Henry Ford

 

Una definición sencilla es que la productividad deriva de las actividades que generan beneficios o un aumento de la cantidad, la calidad o el valor de bienes y servicios. Una forma de analizar la productividad consiste en estudiar la relación entre las entradas y los productos: ¿qué cantidad de esfuerzo, tiempo y dinero (entre otros aspectos) son necesarios para producir bienes y servicios destinados a su venta en el mercado?

En teoría, la tecnología debería jugar un papel fundamental en el esfuerzo necesario para aumentar la productividad, ya que permitiría abaratar la producción de bienes y la oferta de servicios. Si bien, cuando se aborda el papel de la informática en la sociedad actual, esto no siempre es así, al menos si observamos las opiniones de Drucker y Solow.

Para comprender mejor sus comentarios, hemos decidido retrotraernos en el tiempo a uno de los éxitos más evidentes de la historia de la tecnología y la productividad.

Quizá el ejemplo más conocido de cómo la tecnología puede promover la productividad es la introducción de la fabricación mediante línea de montaje por parte de en la industria del automóvil.

En 1914, en su fábrica de Highland Park, se podía fabricar un chasis completo cada 93 minutos. Esto suponía una sorprendente mejora frente al tiempo de producción anterior de 728 minutos. Cuando se fabricó el último modelo T en 1927, la compañía era capaz de producir un automóvil cada 24 segundos.

Nos preguntamos, entonces: ¿podemos aprender aún algo de la iniciativa de Ford de transformar las innovaciones tecnológicas en mejoras de la productividad? ¿La revolución tecnológica viene acompañada de un nuevo impulso de la productividad?

Relación tecnología-productividad

En la sociedad industrial, las mejoras tecnológicas suelen centrarse más en reducir la cantidad de trabajo que en otros factores de la producción. En la sociedad del conocimiento, la relación entre tecnología y productividad es un poco más difícil de definir. Para muchos estudiosos, la tecnología es una herramienta de productividad para los trabajadores del conocimiento y los servicios.

En la sociedad del conocimiento, el trabajador es el principal impulsor de la productividad, no la máquina. Aunque la tecnología puede crear una infraestructura para aumentar la productividad, el factor de producción más importante reside en el trabajador. Es fácil establecer el rendimiento cuando el trabajador crea bienes tangibles o genera directamente ingresos. Sin embargo, es bastante más difícil medir la productividad cuando los bienes y servicios son menos tangibles o no contribuyen directamente a generar ingresos.

No obstante, se puede afirmar con seguridad que el aumento repentino de la productividad suele venir precedido de un importante cambio tecnológico.

Según las cifras del National Bureau of Economic Research estadounidense, durante la primera mitad de los años 1990, la productividad tecnológica real creció a un ritmo anual de 1.2%, aunque aumentó a 3.1% durante el periodo entre 1995 y 1999. El porcentaje de inversión en TI (como parte de la inversión total) aumentó de 3% a finales de los años ochenta a 6% en 1999.

Del mismo modo, en Europa, el citado estudio de London Economics muestra que la inversión en las TIC representó 25% del crecimiento total y 47% del incremento total de la productividad laboral durante el periodo entre 1992 y 2000 en el Reino Unido.

Estas cifras sugieren que es necesario un periodo de transición antes de que los trabajadores del conocimiento puedan utilizar en su totalidad las herramientas que ofrece la tecnología para aumentar su propia productividad real. También sugieren que ya estamos siendo testigos de los beneficios de la tecnología informática en la productividad.

¿Cuales son los motivos de esta paradoja de la productividad? Una revolución tecnológica no puede llevarse a cabo de la noche a la mañana. El profesor Paul A. David de la facultad de Economía de Stanford escribe que el retraso en los beneficios de la inversión informática es muy parecido al periodo de dos décadas entre la invención de la dinamo eléctrica o los generadores y el desarrollo de funciones eléctricas útiles en las que emplearlos.

Herbert A. Simon, economista galardonado con el premio Nobel, describe varios factores clave para el éxito de la tecnología revolucionaria como, por ejemplo, hasta qué grado la tecnología estimula el desarrollo de otras invenciones y hasta qué punto se logra la "educación por inmersión".

La producción en masa del modelo T

De hecho, si estudiamos el ejemplo de Ford, nos daremos cuenta de que la tecnología de línea de montaje ya se había puesto en práctica antes de que Ford entrase en escena. Sin embargo, él fue el primero en transformar esta tecnología en una propuesta empresarial valiosa. Ford utilizó esta tecnología de forma única.

En primer lugar, se centró en el uso de la tecnología para resolver un problema empresarial real: cómo producir coches en masa de forma más eficaz.

En segundo lugar, no llevó a la práctica la primera solución tecnológica que se le cruzó en su camino. Ford analizó el proceso de producción, dividiéndolo en distintos pasos, y, a continuación, se esforzó en encontrar una solución tecnológica para cada paso que permitiera crear un coche de manera más rápida y eficaz.

En tercer lugar, Ford continuó presentando innovaciones tecnológicas y empresariales.

Hoy en día, podemos afirmar que nuestra relación con las tecnologías informáticas ha alcanzado por fin un estadio similar. Ya se han implantado las tecnologías y ha finalizado la fase de aprendizaje inicial. Ahora estamos desarrollando y mejorando nuestras habilidades tecnológicas en lugar de aprender a utilizar la tecnología por primera vez.

El trabajador del conocimiento y los servicios ha aprendido a utilizar la tecnología y, lo que es quizá más importante, ha comprendido que el aprendizaje continuo es fundamental para aumentar su propia productividad. Por lo tanto, el siguiente paso consiste en trasformar los beneficios tecnológicos en propuestas empresariales valiosas.

En este contexto, podemos observar que la preocupación de Drucker acerca de la productividad de los trabajadores del conocimiento puede haber estado justificada a principios de los noventa, ya que, en ese periodo, los trabajadores estaban aún en la fase de adquisición de habilidades.

Además, no podían sacar provecho de las tecnologías consolidadas y aún no se habían presentado las innovaciones empresariales necesarias para alcanzar ese aumento real de la productividad.

Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿qué seremos capaces de producir ahora que hemos adquirido las habilidades, hay una infraestructura emergente y poseemos la capacidad de comunicarnos desde cualquier lugar y en cualquier momento?

Una respuesta se relaciona con la "empresa en tiempo real" y la productividad, asunto que merece espacio aparte.

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2 thoughts on “Productividad y tecnología

  1. Jose Ignacio dice:

    Interesantísimo artículo. La verdad que da gusto leer artículos como este. Aprovechando el tema de la productividad junto a la tecnología, me gustaría recomendar una herramienta que a mí personalmente me está ayudando mucho en mi gestión empresarial diaria. Se llama efectivus z. Esta herramienta me permite registrar el horario de mis empleados sin apenas esfuerzo, funciona a través de una app.
    Me gustaría comentar que cada vez es más la tecnología que surge para facilitar y automatizar el trabajo diario. Cada día aparecen nuevas herramientas que te permiten mejorar la gestión, la productividad y hasta incluso las relaciones entre los diferentes agentes comerciales. Gracias y un saludo.

  2. HEIDY PEREIRA dice:

    MUY BUENA INFORMACION ME SIRVIO DE MUCHO

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