Haciendo más con menos

Una tecnología usada en los antiguos mainframes vuelve a aparecer con gran fuerza: la virtualización de máquinas.

Leonardo Solórzano, Director de Tecnología de Grupo CESA

 

Por Leonardo Solórzano, director de Tecnología de Grupo CESA

Una forma de ahorrar es hacer más con menos; es decir, satisfacer las necesidades informáticas que siempre son crecientes, pero utilizando menos equipos. ¿Es posible hacer magia en este campo?

Con la aparición de los PC se desarrollaron servidores económicos, en contraposición con los antiguos computadores denominados mainframes, de gran tamaño y costo.

Se volvió una costumbre utilizar un servidor para cada aplicación. En los centros de datos se puede encontrar un servidor para el correo, uno de Web, uno para cada base de datos, etcétera, con el agravante de que normalmente cada uno de estos servidores es dimensionado para soportar los picos de trabajos, como el cierre fiscal, el fin de mes, las ventas en días festivos, lo que provoca un claro desperdicio de los recursos.

Los niveles de utilización de estos servidores son muy bajos, normalmente de entre el 5% y el 20% de su capacidad total, gastando gran cantidad de recursos energéticos y de aire acondicionado.

Es en este entorno en donde una tecnología usada en los antiguos mainframes vuelve a aparecer con gran fuerza: la virtualización de máquinas, pero ahora con muchas mejoras y para ser usada en los actuales servidores estándar.

Con la virtualización es posible consolidar en unos pocos servidores modernos la gran cantidad de servidores existentes, (muchos de ellos viejos) que un centro de datos posee. De esa forma, las aplicaciones continúan su operación creyendo que lo hacen sobre su propio servidor y en realidad lo tienen, pero es uno más de los servidores “virtuales”, de los muchos que se pueden implantar en un único servidor mediante esta tecnología.

Las bondades de la virtualización son muchas: los recursos son compartidos y asignados dinámicamente, por lo que los niveles de utilización suben drásticamente; los picos de trabajo no son coincidentes y, en momentos críticos, se puede sacrificar funciones, como desarrollo y pruebas, para darle lo necesario a aquellas aplicaciones que lo requieran.

No es magia, se simplemente sacarle mayor provecho a lo que se tiene. Es hacer más con menos.

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