Políticas de seguridad: ¿Cómo hacer que la gente se adecúe?

No es una novedad en el mundo corporativo decir que “las personas son el eslabón más débil cuando se habla de mantenimiento de las políticas de seguridad”...

Roberto Rebouças, gerente técnico de Attachmate

Por Roberto Rebouças, gerente técnico de Attachmate

No es una novedad en el mundo corporativo decir que “las personas son el eslabón más débil cuando se habla de mantenimiento de las políticas de seguridad”. No hay dudas de que es un gran reto transformar a los funcionarios de una empresa en defensores reales de las normas de seguridad, garantizando que todos estarán concientes y dispuestos a cumplir las reglas establecidas. ¿Cómo implementar controles preventivos o correctivos que minimicen los riesgos y las brechas en la seguridad? ¿Cómo registrar el consentimiento del usuario de que éste respetará dichas políticas?

Antes que nada, es fundamental garantizar el entendimiento de las políticas, para enseguida promover el cumplimiento de las normas y permitir que se centralice la creación y la distribución de esas políticas. Actualmente las organizaciones de los más diversos sectores son bombardeados por una infinidad de presiones externas, principalmente bajo la forma de reglamentos, muchas veces vagos e incluyentes, que las obligan a reducir los riesgos y demostrar que son capaces de cumplir los requisitos y reglas de seguridad.

Para garantizar que los funcionarios y colaboradores en general recibieron y comprendieron las orientaciones acerca de sus funciones y responsabilidades respecto a la seguridad, las empresas necesitan por lo tanto de soluciones de automatización de procedimientos. De esa manera, se logra reducir los costos asociados a los procesos manuales de la implementación de iniciativas que comprueben el conocimiento del usuario respecto a las políticas y el cumplimiento de las mismas en todas las áreas de la compañía, a través de informes detallados acerca de la conformidad y de la adecuación a las normas y reglamentaciones.

Las empresas necesitan estar capacitadas para ‘decir’ quién lo hizo, cuándo y por qué. Se trata de un almacenamiento de acciones de los funcionarios que funciona como una especie de fotografía de lo que sucedió en determinado momento.

Es por ese motivo que la gran tendencia cuando se habla de políticas de seguridad hoy en día es la práctica de exigir, como parte de la descripción del puesto de cada funcionario, el compromiso con el mantenimiento de la seguridad de datos, procesos y políticas de la empresa en donde trabaja. No es por casualidad que las corporaciones están invirtiendo cada vez más en entrenamientos, campañas de marketing interno, trabajos en grupo y en software que monitorean y alertan a los usuarios cuando éstos cometen imprudencias. Para eso, el funcionario necesita estar consciente de cuáles son los procesos que debe seguir.

Ese compromiso del funcionario es esencial porque la seguridad es una ecuación que une tanto a la tecnología como a las personas. De ahí la importancia de la automación de los procesos manuales de seguridad. Son iniciativas que a lo mejor no contribuyen directamente a la recuperación de la inversión hecha (ROI) pero, a lo largo del tiempo, la automatización de la política de seguridad minimiza los gastos, preservando los activos de la empresa y garantizando su adecuación y conformidad a las diversas leyes y reglamentaciones.

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