Centroamérica empresarial

Centroamérica está experimentando un impulso económico que involucra nacionales y multinacionales. Cada país presenta una demanda laboral diferente, que puede satisfacerse con la misma población regional.

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Centroamérica

Centroamérica está experimentando un impulso económico que involucra nacionales y multinacionales. Cada país presenta una demanda laboral diferente, que puede satisfacerse con la misma población regional.

El desarrollo y el auge productivo de cada país marcan las necesidades, asegura Carla de Vanegas, directora de la reclutadora regional Tecoloco.com. “Por ejemplo, en Guatemala se está dando ahorita el boom de los centros de llamadas, lógicamente buscarán en Costa Rica, El Salvador y Panamá gente ya capacitada en el sector, eso es trabajo seguro”, explica De Vanegas.

Otro fenómeno de la migración en la región es cuando las empresas se llevan a su personal a una agencia establecida en otra nación, indica Marco Penado, gerente de Manpower para El Salvador. “Un cliente de nuestra firma trabajaba en El Salvador para una empresa y fue trasladado a Honduras, y recientemente a Guatemala para desarrollar un proyecto que le han encomendado”, ejemplifica el gerente de Manpower.

Las piezas claves son exportadas por las mismas compañías en vistas a la satisfacción de necesidades económicas del sector. La cantidad de centroamericanos residentes en El Salvador, que figuran en las estadísticas de Migración y Extranjería, asciende a 4,235, comparable a los 4,802 provenientes del resto de países del mundo.

La necesidad es real, y para la población y el grupo empresarial es más factible bajo las mismas normas de un territorio, puntualiza la directora de la empresa Tecoloco.com. “Centroamérica es muy pequeño para competir, si se mira en perspectiva, son cinco códigos de trabajo, cinco trámites legales, cinco presupuestos, cinco infraestructuras diferentes”, extiende De Vanegas.

En ese sentido se requiere, más que la libre movilidad entre países suscritos al CA-4, una verdadera integración regional apropiada a la creciente exigencia de mano de obra, aseguran las industrias del recurso humano.

PERMISO Y RESIDENCIA

El debido proceso para colocar a una persona en el extranjero, de acuerdo con un experto en materia laboral y migración de Lexincorp, Giancarlo Angelucci, exige básicamente el permiso de las autoridades del país donde trabajará y una residencia.

“Lo que existe en común para las naciones centroamericanas es que el país receptor emite un permiso, eso implica una autorización para trabajar y la residencia temporal aprobada por Migración y Extranjería como consecuencia de dicho permiso”, detalla el abogado.

El Estado salvadoreño ha extendido 2,885 permisos de residencia temporal a expatriados de las 5 naciones ubicadas en el centro de América, otros 1,350 más son permanentes, según Migración y Extranjería.

En tanto, el trámite que se sigue por lo general, de acuerdo a Angelucci, es una solicitud que presenta la empresa local interesada y se acompaña de una serie de documentos; entre ellos un recibo cancelado en concepto de derechos, partida de nacimiento y solvencia de antecedentes penales, por lógica los últimos dos emanan del país de origen o lugar donde ha residido durante los últimos 2 años para el caso del antecedente penal.

Estos documentos pasan por un proceso de “auténticas” para que sea válido legalmente a escala internacional. Giancarlo lo define como un proceso en cadena de firmas de diferentes oficinas del país emisor y receptor, por ejemplo cancillerías y consulados.

Una alternativa para reducir el proceso de legalización es que los países involucrados hayan ratificado la apostilla de La Haya, o también llamado Apostilla, que desde 1961 se propuso la Reducción del Requisito de la Legalización para los documentos emitidos en el extranjero, detalla el perito.

“De 5 a 6 firmas que deben atravesar los documentos se resume a 2”, conluye Angelucci, mientras que el sello en cuestión está bajo la potestad del Ministerio de Relaciones Exteriores.

A la fecha han ratificado el Convenio Honduras, Panamá, Estados Unidos, México, Colombia y El Salvador, entre los más cercanos geográficamente.

En materia de obtención de permisos de trabajo, la ventaja para los países miembros del grupo CA-4, específicamente los cuatro países de Centroamérica a excepción de Costa Rica, es que no presentan documentación de la empresa local, exigido por otras soberanías, sino que se sustituye por una declaración jurada del contratante.

El también gerente de Lexincorp advierte que existen legislaciones estrictas que controlan la salida de su nacionales, como Nicaragua.

“Ese país pone en práctica la obligación de notificarle y obtener el permiso de trabajo correspondiente cuando una empresa pretende expatriarles”, confirma.

Existe otra dificultad en Honduras para la firma contratante, ya que está obligado a comprobar que en su planilla hay menos del 10% de extranjeros mediante un certificado de la Secretaría de Trabajo, su dependencia pública en materia laboral.

Más detalles en: www.laprensagrafica.com/eleconomista

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